¡Desenrédate ya!
La productividad y las Redes Sociales.
¿Cuánto tiempo dedicas a las Redes Sociales?, ¿cada cuánto tiempo revisas tu teléfono móvil?...
Los estudios más recientes indican que revisamos el móvil entre 150 y 221 veces al día, lo que equivale a mirar la pantalla aproximadamente una vez cada 5 minutos mientras estamos despiertos/as. Lo más llamativo es que hasta el 89% de estas interacciones son inconscientes y automáticas, impulsadas por el hábito.
Pero, te hago una pregunta más importante aún, ¿qué haces en las Redes Sociales?
Como todo, utilizar las Redes Sociales puede llegar a ser o no productivo, dependiendo de para qué estén utilizando.
Las Redes Sociales están diseñadas para crear adicción, ya que nos brindan altas dosis de dopamina (la hormona del placer).
Diversos estudios han demostrado que la adicción a las redes sociales reduce la materia gris, acorta la capacidad de atención, debilita la memoria y distorsiona procesos cognitivos.
Lo cual han definido como Podredumbre cerebral: “Deterioro del estado mental o intelectual de una persona como resultado del consumo excesivo de material (particularmente contenido en línea) considerado trivial o poco desafiante”.
Pero hay una parte de tu cerebro que lucha contra esos impulsos de buscar el placer y la recompensa inmediata: la corteza prefrontal.
Es la región del cerebro responsable de hacer que tomes decisiones menos impulsivas y más equilibradas.
¿Qué acciones en Redes Sociales son productivas y cuáles no?...
Improductivas:
El scroll infinito: El mayor de los enredos. Lo que pasa cuando scrolleamos es que entramos en un estado de flujo y provocamos una distorsión temporal.
El concepto de flujo en psicología se refiere a un estado mental en el que la dificultad de la tarea que está haciendo una persona se ajusta muy bien al nivel de atención y habilidad que tiene para dar en ese momento dado.
Comparación constante: Tendemos a comparar la vida de las demás personas con la nuestra o lo que hace la competencia con lo que hacemos en nuestra empresa, lo cual altera nuestra percepción de la realidad y puede llegar a provocarnos estados emocionales indeseados como estrés, ansiedad o depresión.
Reacciones impulsivas: Cuando estamos sumergidos/as en un océano de información de diversa índole, nuestras emociones pueden jugarnos malas pasadas y no razonamos adecuadamente a la hora de reaccionar o comentar sobre el contenido que estamos viendo.
Falta de límites: ¿cuántas veces has dicho “solo voy a ver un vídeo” y de repente te has visto atrapado/a durante mucho más tiempo del que tenías pensado dedicar?...
Multitarea: Engancharse a las Redes Sociales y trabajar a la vez es incompatible. La multitarea no es productiva en ningún sentido.
Notificaciones: si cada vez que te llega una notificación, corres a echarle un vistazo, sin duda alguna, tienes un problema. Las notificaciones provocan una distracción y eso puede costarte 23 minutos de tu tiempo, que es lo que tardarás aproximadamente en volver a concentrarte en la tarea que estabas realizando antes de mirar las notificaciones.
Productivas:
Leer, escuchar o ver lo que te aporta: Ten pensamiento crítico cuando elijas el contenido que quieres consumir y elige el que consideres útil. Sigue a referentes que aporten información relevante para ti.
Ponerte objetivos: ¿Para qué estás utilizando las Redes Sociales?, ¿qué es lo que quieres conseguir?...
Interactuar con tus contactos: Hablar con personas que están en tu comunidad y conocerles fuera de la Red Social en la que se encuentren no solo traerá a tu vida buenas relaciones, sino que también puede ayudarte a lograr tus objetivos en esa red. Crea conexiones genuinas.
Networking estratégico: Conecta con profesionales que puedan ser aliados, colaboradores o potenciales clientes y asiste a eventos virtuales de vez en cuando.
Crear contenido: Aporta tu granito de arena compartiendo tus conocimientos con tu comunidad.
Establece límites y usa las Redes Sociales de una forma más consciente: Desactiva las notificaciones, bloquea un tiempo máximo para leer, escuchar o ver contenido y céntrate en el que es importante para ti.
Desconexión: Desconecta del todo y descansa de la tecnología, no solo cuando duermas, sino a lo largo del día. No te lleves el teléfono móvil a todas partes, no lo pongas encima de la mesa mientras comes y ni lo mires cuando estés acompañado/a de otras personas.
Somos responsables de tomar nuestras propias decisiones y, de ellas depende que la tecnología que tenemos a nuestro alcance nos ayude o nos esclavice.
¿Con cuáles de estas acciones te has sentido más identificado/a?...
¡Desenrédate ya!
Ya sabes que me encanta interactuar contigo en comentarios.
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Si quieres aumentar tu productividad, no dudes en escribirme un mensaje directo a través de Substack.
Tere Besfer, Tu Mentora de Neuroproductividad Consciente.
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Artículo de interés sobre la “podredumbre cerebral”: https://asociacioneducar.com/brain-rot-o-podredumbre-cerebral-como-el-consumo-digital-sin-control-esta-moldeando-y-empobreciendo-nuestra-mente/


Totalmente de acuerdo Tere. El abuso de las redes y las pantallas está provocando estragos en las mentes jóvenes.
Te quedó genial esta entrada, Tere; me quedé con esa imagen del scroll infinito como un río que nos lleva sin que nos demos cuenta, y cómo termina afectando hasta la forma en que pensamos. Es cierto que las redes nos dan golpes rápidos de dopamina, pero luego nos dejan con la atención hecha pedazos. Leer esto me recordó que muchas veces abro el teléfono sin un propósito concreto, solo por inercia, y al final del día siento que perdí tiempo valioso que podría haber usado en algo más tangible.
Lo que más me gustó fue la distinción entre lo productivo y lo que no lo es. El punto sobre la comparación constante me caló hondo. Vemos vidas ajenas pulidas y editadas, y sin quererlo empezamos a medir la propia con esa vara.
Otro aspecto interesante es cómo menciona la “podredumbre cerebral”. No es un término suave, pero ayuda a entender que el consumo excesivo de contenido trivial no es inocuo. Va erosionando poco a poco la capacidad de enfocarse en lecturas profundas o en proyectos que requieren paciencia. Me hizo pensar en mis propios hábitos y en cómo he empezado a poer límites más firmes, aunque sean cosas pequeñas como dejar el teléfono en modo silencio mientras escribo.
No se trata de abandonar las redes por completo, sino de usarlas con cabeza. Eso me parece un equilibrio sano. Gracias por compartirlo, Tere. Me sirvió para revisar mis rutinas y recordar que el tiempo es limitado, mejor invertirlo en lo que realmente nutre.
Un abrazo de unicornia.